Hoy en día es común el cambio de trabajo. Hoy una persona esta en un trabajo y mañana está en otro y la pregunta es ¿Por qué?
Hay diferentes calidades de trabajo, eso se entiende, está el trabajo simple, ese que es lo mismo quien lo hace, no se requiere capacidades o conocimientos especiales, esta el trabajo común, aquel trabajo que requiere cierto nivel y cierto entrenamiento para poder llevarlo a cabo y esta el trabajo que requiere experiencia.
Hoy en día es como que uno hace un trabajo y al empleador no le importa si uno lo ha hecho bien, obviamente importa el éxito, pero no se relaciona al éxito con el empleado, o sea, que el empleado lo haya hecho bien es menos importante que el resultado en si. ¿Que mejor para una empresa que tener a un empleado capaz de realizar un trabajo con éxito?
Todo parece indicar que hoy en día se mide el éxito de la empresa como algo de la corporación y no como el éxito de las tareas desempeñadas por las partes que la componen, léase como partes al equipo de empleados, y en función a esa falta de interés de la empresa por sus miembros, es que la gente cambia de trabajo como de calzoncillos y lo peor es que uno se va a ocupar el puesto que dejo alguien y ese alguien ocupa el puesto de otro y asi nos vamos rotando formando parte de endebles estructuras corporativas que se estancan o desaparecen al poco tiempo porque no aumentan la calidad de sus recursos humanos sino que los rotan en vez de fomentar el crecimiento o por no querer remunerar el crecimiento de sus empleados.
Hay cosas que son importantísimas y que son cualidades extra de la gente y que hoy en día, con la ausencia de valores generalizada, no son siquiera tenidas en cuenta por muchas empresas al momento de considerar a sus empleados o que, al ser tan poco personalizado el trato, pasan desapercibidas y son la honestidad, la dedicación, el cuidado y la conciencia con la que el empleado realiza sus tareas. Se busca el resultado rápido sin importar si a largo plazo ese resultado es correcto o sustentable, se prioriza la imagen por sobre la calidad, la venta por sobre el producto, se requiere el éxito ya, “es como tener sexo antes de encontrar a alguien con quien tenerlo”, se busca el éxito ahora, aun cuando ese éxito sea una gran mentira, no importa como, no importa si será éxito mañana, importa el hoy. Aquel que pueda conseguir el éxito ahora será tenido en cuenta un tiempito hasta que alguien haya logrado un nuevo éxito o el viejo éxito haya dejado de serlo. Es ahí donde se cambiará al empleado y este deberá ir a buscar otro empleo a otra empresa con el recuerdo de su éxito debajo del brazo.
Lejos quedo el tiempo donde era importante la capacidad y habilidad del empleado pero donde sobre todo era muchísimo mas importante la confianza. Donde la relación del empleado con la empresa o empleador era tal que el mismo empleado “se ponía la camiseta” y daba todo por su lugar de trabajo
Hoy te echan, total pueden conseguir otro que haga tu trabajo y, si buscan bien, hasta por menos dinero ¿que importa el compromiso o la dedicación que vos ponías al hacerlo? ¿Qué importa si sos o no honesto? Esos valores no agregan nada para el empleador moderno.
En fin, en una época donde compras un chocolate con maní en los ingredientes dice “puede contener vestigios de maní’ ¿que se puede esperar?